Todos queremos ser buenas personas, y sin embargo impera la creencia (equivocada) de que para prosperar es necesario mentir y aprovecharnos de los demás (cuando están en una posición de debilidad). Es extraño, se quiere ser bueno con los propios a costa de perjudicar a los demás. Esta fascinación por el mal, se debe a la idea equivocada de que la economía es estática y el valor de las cosas es constante.
Pero nada mas lejos de la realidad. Al incumplir un contrato o peor aún al confiscar la propiedad ajena, todo cambia. La percepción del riesgo aumenta, la percepción del valor disminuye y esto hace que las prioridades de las personas cambien. Mucho riesgo y poco valor hace poco deseable el colaborar, lo cual hunde la economía.
No es casualidad de que los países mas corruptos del mundo, están entre los mas pobres, y por el contrario los más prósperos están entre los mas cumplidores de sus compromisos. Pero algunos todavía se preguntan que es primero: "el respeto al otro" o "la prosperidad económica". ¿Acaso los países prósperos son cumplidores por su riqueza?, ¿o son ricos porque al ser cumplidores inspiran confianza?
La economía se basa en la colaboración voluntaria de las partes, por lo que sin ningún ámbito de dudas, yo afirmo que el "respeto al individuo" (a todos) es... el pilar sobre el que se construye la prosperidad de las familias y los países.

No hay comentarios:
Publicar un comentario