sábado, 12 de junio de 2021

¿Perpetuamos la pobreza al subvencionarla?

 ¿Acaso creemos que alguien desea ser pobre? ¡Nadie quiere serlo! Y sin embargo muchos de ellos son los artífices de su propia desgracia (aunque no son conscientes de ello). Siguiendo los cantos de sirena de aquellos que les prometen un estado que les subvencionara todo a cambio de nada. 

En aquellos sitios donde se ha impuesto este discurso, en vez de reducirse la pobreza, lo que ha ocurrido es que se ha incrementado la pobreza, como hemos visto en Cuba, Venezuela y próximamente en Perú.

La pobreza es un problema muy grave que afecta el bienestar de los más débiles (niños y ancianos), la esperanza de vida de las personas y la calidad de esta. 

El concepto de pobreza es muy elástico, pero podemos decir que lo que como sociedad deseamos que exista un nivel mínimo aceptable, que si a nosotros nos tocase vivir en ese nivel, podríamos desarrollar nuestra vida con normalidad.

La clave de este problema está en los "incentivos correctos", que no son otros que aquellos que facilitarán la aparición de más puestos de trabajo bien pagados. Esto no se consigue por decreto, sino más bien permitiendo que las relaciones laborales sean más flexibles, y que las empresas puedan capitalizarse más de lo que actualmente los están. Con lo cual aumentará la productividad y el tamaño de los proyectos que puedan acometer las empresas.

¿Subvencionaremos la pobreza?

¿o facilitaremos la creación de puestos de trabajo bien pagados?

Jorge López Cifre



martes, 1 de junio de 2021

¿Cómo muere una Democracia?

 Asistimos atónitos como las grandes democracias de la historia así como muchas otras democracias mas recientes, muestran síntomas de estar en una etapa terminal. Vemos el surgimiento de todo tipo de movimientos "Prohibicionistas" que reclaman para si unos derechos que les niegan a los demás. La sociedad se está polarizando con ideas que traen el supuesto beneficio de unos a cambio de la miseria segura para los otros. Las familias y amigos se dejan de hablar. Oímos como en las tertulias se crean bandos irreconciliables. ¿Cómo es posible esto?

La raíz de este problema se debe a un equivoco que hay que explicar. Se confunde religión con principios morales. El cumplir la palabra dada, el respetar la propiedad ajena, el preocuparte por el bienestar ajeno no te convierte automáticamente en una persona con creencias religiosas, sin embargo en buena parte de nuestras instituciones educativas se ha terminado creyendo esto y como quieren ser aconfesionales (neutrales) se ponen siempre de perfil en lo que respecta a la formación en valores de las nuevas generaciones.

Hemos creado una generación que considera que la formación en valores es una opción política, y en esta creencia esta la semilla de la destrucción de la democracia, pues esta no puede sobrevivir si no se cumple con la palabra dada, si no se respeta la propiedad ajena o si no nos preocupamos por el bienestar de los demás (todos).

¿Formaremos en valores las nuevas generaciones?

¿o dejaremos que la democracia muera?